Institucional

Autoridades

  • Representante Legal: Profesora Graciela Velazco
  • Representante Legal: Juan Carlos Celoni
  • Directora: A.S. Profesora Patricia Graciela Suarez
  • Vicedirectora: Licenciada Noelia Ñañez
  • Regente de estudios: Profesor Licenciado Guillermo H. Witemburg
  • Secretaria: Profesora Natalia Moro
  • Capellán: Pbro. Jorge M. Pereda

Reseña histórica

El Instituto Superior de Formación Docente “Canónigo Guido de Andreis” fue creado por iniciativa del entonces Arzobispo su Excelencia Reverendísima Monseñor Doctor Antonio José Plaza, el 24 de junio de 1982, quien le encomendó la fundación y organización del mismo a Don Juan Martín Ametrano.
El Instituto fue reconocido por Resolución Nº 1631 de fecha 30 de junio de 1982, por el Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Buenos Aires. El nombre de la institución se debe a que “Guido de Andreis” había sido sacerdote de Las Flores, ciudad en que nació Juan Martín Ametrano.

Don Juan Martín Ametrano aprendió a conocer, querer y admirar a Guido de Andreis a través de sus amigos: Monseñor Antonio José Plaza y el Ingeniero Aquiles Ortale.
Por tal motivo, cuando funda el Instituto Superior de Formación Docente, deciden con el Arzobispo de La Plata, brindarle un merecido homenaje, denominando a la institución Canónigo Guido de Andreis.

El Señor Arzobispo designó Representantes Legales de la nueva institución a Don Juan Martín Ametrano y a la Señorita Hilda Errecarte. El cargo de Director fue ocupado por el Presbítero Doctor Gustavo Eloy Ponferrada, de Secretario se designó al Profesor Alberto Marino y como auxiliar docente a la Señora Dora Puente.
El Instituto inició sus actividades a las 18 horas del día 8 de septiembre de 1982 en la sede de la calle 5 nº 760 de la ciudad de La Plata.

Identidad e ideario

El ISFD ‘Canónigo Guido de Andreis’ fue creado como institución de la Iglesia Católica para promover la formación y actualización docente en los distintos niveles de la enseñanza: Inicial, Primaria, Media y Superior, dentro de una visión cristina de la realidad, mediante la cual la cultura humana adquiere su puesto privilegiado en la vocación integral del hombre (Concilio Vaticano II, Grav. Educ.2) para:

  • mantener y perfeccionar su capacidad docente en lo pedagógico, en lo metodológico y en lo específico de su área curricular, realizando “una síntesis entre la cultura y la fe, y entre la fe y la vida”. (La escuela católica, nº 37)
  • desarrollar y mantener una concepción del hombre de base personalista y cristiana que dé coherencia a la acción educativa, integrándola en la acción concreta de la enseñanza para que ésta logre “formar al hombre desde adentro para librarlo de los condicionamientos que pudieran impedirle vivir plenamente como hombre” (Ib., nº 29)
  • desarrollar y mantener un modelo educativo acorde con los avances de la psicología y sociología del aprendizaje asimilados con sentido crítico, integrando este modelo en la acción concreta a la luz de la concepción antropológica de base y “en los valores absolutos de los cuales dependen el sentido y el valor de la vida del hombre”. (Ib., nº 30)
  • crear las bases de una sólida comunidad educativa, es decir “una comunidad en la cual se expresen los valores por medio de auténticas relaciones interpersonales entre los diversos miembros que la componen y por adhesión no solo individual, sino comunitaria a la visión de la realidad en la cual ella se inspira (Ib. nº 32) y en la que halla un constante intercambio y participación de experiencia docente.

Tiene como finalidad primera garantizar la calidad educativa de nuestra institución, conforme al espíritu de enseñanza de la Iglesia Católica en su pasado y presente y, comprender que la esencia de la educación tiene sus raíces en la misma esencia del hombre. Conscientes de la urgencia de una presencia de la fe en la cultura, debe promoverse una formación integral de los estudiantes para desempeñarse con responsabilidad y asumir una visión del hombre, de la sociedad y del mundo cristiana en vistas al bien común de la institución y de la sociedad toda.
Convencidos de que el saber que proviene de la razón no es incompatible con el saber que proviene de la fe, dado que ambos conocimiento tienen la misma fuente (Juan Pablo. Fides et ratio;San Agustín, Sermones. 43, 9), se quiere exponer la esencia de la propuesta educativa de la institución que, apoyándose en la misma propuesta educativa de la Iglesia, propone el siguiente cuadro de referencia:

  • Explicitar los valores evangélicos en el contexto de la cultura.
  • Precisar los objetivos en el plano educativo de la institución.
  • Promover una formación científica, humanística y cristiana.
  • Desarrollar un modelo educativo atento a los cambios del mundo de las ciencias, de las técnicas, de la cultura, de la sociedad, emitiendo juicios críticos apoyados en principios siempre válidos.
  • Adaptación a las personas que forman parte de la comunidad institucional, sabiendo las mismas el deber de respetar los principios y normativas internas vigentes de la institución.
  • Respetar la justa autonomía de la enseñanza de las ciencias, disciplinas y métodos de investigación conforme a la formación de la persona.
  • Crear un ámbito de intersubjetividad y de relación entre todos los miembros de la institución promoviendo el diálogo y la participación y el juicio crítico.

Como corolario, cabe decir que, debemos ser conscientes del lugar que ocupan los laicos en la Iglesia. Hoy, en la mayor parte de los establecimientos educativos de todos los niveles de enseñanza, están compuestos por laicos, de ahí que, escuchando el llamado de la Iglesia, debemos estar presentes en los puestos privilegiados en el mundo de la cultura, del cual forma parte esencial la educación.

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