Acuerdos Institucionales de Convivencia

Pensarnos como Institución Inteligente nos exige visibilizar nuestras prácticas en toda su complejidad, reflexionar acerca de ellas e intervenir para mejorarlas juntos; el motivo de nuestra atención aquí, serán las cuestiones relativas a la convivencia, cuestiones que atraviesan toda la vida institucional y conciernen a la totalidad de sus actores.
Nuestra escuela quiere asumir y encarnar una cultura institucional, signada por la concepción de comunidad, que se asocia con los ideales de fraternidad y participación; evidencia de ello, es el Acuerdo Institucional de Convivencia que pretende permitir, posibilitar y regular los intercambios entre los diferentes actores que comparten la actividad educativa.

Construir acuerdos de convivencia, desde un modelo de gestión democrática, implica equilibrar y coordinar una gran diversidad de intereses, reconociendo el pluralismo institucional y buscando gestionar los conflictos para favorecer a la institución toda. Pero ciertamente, la participación y autorregulación de la comunidad educativa no es algo que se da de una vez y para siempre, sino que constituyen desafíos, búsqueda de respuestas y de estrategias adecuadas a nuestra propia realidad institucional, en sí misma compleja y dinámica, para promover cambios desde las prácticas concretas.

Esta perspectiva de abordaje, pone el acento en el protagonismo de los actores institucionales, que se convierten en los verdaderos artífices en la concreción del acuerdo, al tiempo que impulsa la resignificación de algunos conceptos propios de la vida escolar, entre ellos el concepto de autoridad, que al basarse en el respeto a las normas elaboradas participativamente, propicia la formación de personas responsables, autónomas y seguras, que puedan expresarse sin temores y que participen activamente en lo escolar y social; autoridad que oriente toda acción educativa en la escuela para guiar y acompañar a las personas hacia el logro de la autonomía, gestando relaciones de cooperación, basadas en el mutuo respeto. La noción de conflicto merece también ser resignificada como algo propio del devenir humano, no para negarlo, sino para abordarlo y prevenirlo de un modo particular; así, de resaltarse el perfil pedagógico de la escuela como institución, los problemas pueden transformarse en oportunidades de crecimiento, tendiendo a incorporar los conflictos que emergen en la vida cotidiana de la escuela con el fin de convertirlos en una fuerza motriz que se aprovecha para ser trabajada colectivamente. En esta línea, las sanciones reparatorias por reciprocidad fortalecerán la confianza en las propias fuerzas y serán utilizadas como estímulos para enfrentar y transformar las propias limitaciones. Estas sanciones, se caracterizan por una coacción mínima y tienen una relación lógica o natural con el acto sancionado que de algún modo quiebra el acuerdo establecido. Se ejerce autoridad entonces, de manera tal que la persona pueda reflexionar sobre el hecho y entienda que debe reparar su conducta, teniendo la posibilidad de actuar voluntariamente, regulando su propia conducta, construyendo reglas morales.

En consecuencia, trabajar para el desarrollo de la moral autónoma en los miembros de la institución significa partir de la cooperación entre individuos. Aparece el pensamiento de querer tratar a los demás como deben tratarle a uno mismo, de forma justa y haciendo el bien. Se vive el respeto no por miedo o para evitar ser castigado; se tiende a hacer el bien porque es lo correcto, no para obtener una recompensa, ni para evitar que la autoridad le castigue. La moral autónoma es la que apunta al bienestar social común y al ejercicio de la libertad responsable.

Libre, en realidad, es la persona que modela su conducta responsablemente conforme con las exigencias del bien objetivo.
(Juan Pablo II)

A partir de los doce años en promedio, se transcurre hacia el logro de una moral autónoma, dando muestra que somos personas que actuamos socialmente de acuerdo a las normas, ya no por la sola existencia de las mismas, sino porque evaluando su cumplimiento se entiende que el beneficio es comunitario; es decir que logramos comprender que respetar a las personas es necesario, no por temor a la sanción de no hacerlo, si no porque el respeto es intrínseco a la dignidad de la personas. Por lo tanto la actuación del ser humano, dentro de la sociedad en general y de la escuela secundaria en particular, debe ser guiada por una moral de cooperación, donde exista la empatía. En estas circunstancias nuestro diario actuar debe buscar la autonomía moral, siendo concientes de nuestro desempeño y viendo cómo éste afecta o beneficia a quienes nos rodean.

La autonomía es un poder que sólo se puede conquistar desde adentro y que no se ejerce más que en el seno de la cooperación.
(Piaget)

De lo hasta aquí descripto se desprende la necesidad de definir y consolidar acuerdos que posibiliten regular las relaciones vinculares en nuestra escuela, buscando:

  • un mayor bienestar para todos los que la componemos;
  • proteger la confiabilidad de los sujetos, a los que se les garantice que ante un error o una dificultad, obtendrán otra oportunidad que estimule y potencie sus posibilidades.
  • mantener vivo el sentido mismo de la escuela como institución pedagógica, atravesada por el aprendizaje, haciendo que sea motivada por necesidades internas y no sólo como respuestas condicionadas a exigencias provenientes del mundo de los adultos o de la sociedad.

Así la posibilidad de involucrarse todos y cada uno, configura un rasgo de calidad educativa y una cuestión clave de nuestra cultura institucional. Es un modo de caminar juntos, tal como el Papa Francisco nos lo pedía antes de comenzar su ministerio, Él nos invitaba a caminar juntos, a cuidarnos mutuamente; a cuidar la vida, toda vida, sin exclusiones; a no hacernos daño; a no pelearnos; a dialogar. En definitiva, nos invitaba a sacar lo mejor de nuestro corazón y a ofrecerlo a los demás.
En este espíritu se enuncian a continuación las normas de convivencia construidas, las medidas a aplicarse en caso de ser transgredidas y la configuración del organismo institucional que accionará asesorando en cuestiones específicas del tema.

“Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad. Es la palabra que habla con coraje de nuestras intenciones.” S. Lehman

Normas para quienes participan directamente de la vida escolar (alumnos, docentes, no docentes):

  • Favorecer la creación de un ambiente de libertad, responsabilidad, cordialidad y alegría que beneficie el crecimiento personal e institucional.
  • Asistir con puntualidad a todas las actividades escolares, respetando los horarios y comprendiendo la importancia del tiempo pedagógico.
  • Concurrir al establecimiento en buenas condiciones de aseo y presentación, con la ropa adecuada, asumiendo el sentido de identidad y pertenencia que ella expresa.
  • Desempeñar el rol específico con alto nivel de compromiso y responsabilidad.
  • Presentarse a clase con los materiales necesarios, y permanecer allí a fin de aprovechar al máximo el proceso de enseñar y aprender.
  • Retirarse del establecimiento con la debida autorización y/o conocimiento del agente responsable.
  • Contribuir en la construcción de un clima propicio para el logro de aprendizajes, favoreciendo un óptimo nivel de atención, participación y estudio en el aula y en toda otra situación que se desarrolle en la institución.
  • Cumplir en tiempo y forma con todo lo requerido, a fin de favorecer el proceso mismo de aprender en el ámbito escolar.
  • Hacer un uso responsable de los dispositivos tecnológicos dentro del ámbito institucional, de tal manera que no obstruyan la interacción educativa.
  • Establecer vínculos interpersonales basados en el respeto, valorando las diferencias personales y de rol, y desplegando estrategias de diálogo (escucha atenta, empatía, interpretación, respuesta pertinente y creadora)
  • Actuar resguardando la integridad física y psíquica de todos los integrantes de la comunidad educativa.
  • Utilizar un vocabulario acorde al medio escolar.
  • Buscar la mediación de un adulto referente ante la posibilidad latente de un conflicto con un Otro.
  • Atender reflexivamente a las observaciones realizadas por otra persona de la institución.
  • Notificarse y comunicar a quien corresponda, en tiempo y forma, las informaciones u observaciones recibidas.
  • Preservar las instalaciones, el mobiliario y los materiales de enseñanza; colaborar con el mantenimiento de la limpieza y el orden de todas las instalaciones, comprendiendo que su maltrato o deterioro perjudica a las personas que concurren a la Institución y también a aquellas que lo harán en el futuro.
  • Cuidar y usar con corrección todo elemento material (útiles escolares, documentos pedagógicos, documentos académicos, etc.) propio o ajeno.
  • Usar los recreos para relajarse, conversar, comer y beber, en el sector del buffet y/o el patio, para los alumnos o también la sala de profesores para los docentes.
  • Presentar ante el CIC toda situación que amerite ser analizada por ese organismo para prevenir o solucionar conflictos de orden personal, grupal o institucional.
  • Dar cuenta de claros niveles de superación personal, en tanto aprovechamiento de las instancias educativas propuestas desde la institución, incluso aquellas creadas a partir de situaciones de conflicto.
  • Asumir la responsabilidad de los propios actos, sean individuales o grupales.
  • Conocer, respetar, cumplir y hacer cumplir el AIC.

Normas para padres, partícipes no presenciales de la vida escolar:

  • Contribuir al diálogo y a la participación activa en la comunidad.
  • Concurrir al colegio cuando se lo convoque o cite y toda vez que lo considere necesario para aportar en lo que hace al mejoramiento de la labor escolar, buscando en este último caso acordar el momento.
  • Notificarse de toda comunicación enviada por la institución.
  • Ofrecer toda información de relevancia acerca de su hijo o entorno familiar que sea importante conocer dada la integralidad del quehacer educativo.
  • Sostener y acompañar las acciones que desde la escuela se plantean para el beneficio del joven-adolescente.
  • Procurar coherencia e integración entre la vida familiar e institucional.
  • Estimular y supervisar en su hijo el cumplimiento de lo establecido.
  • Conocer, respetar, cumplir y hacer cumplir el AIC.

Sanciones

“Es inmensamente conmovedor que un hombre tenga conciencia de ser responsable por las consecuencias de su conducta y realmente sienta esa responsabilidad con el corazón y el alma” M. Weber

Toda vez que una norma sea transgredida, mediará una instancia de diálogo, buscando reconstruir la situación, en la medida de las posibilidades con la presencia de todos los involucrados directamente. Preceptor, docente o directivo intervendrán propiciando la reflexión sobre el caso.
El reconocimiento de la falta de parte de quien la haya cometido, dará lugar a pensar en el compromiso de trabajar en la no reincidencia y en acciones reparadoras que van desde la misma disculpa a quien resultó afectado, hasta la producción creativa de alternativas que en relación con la falta cometida funcionen como modos de resarcir lo ocurrido (sanción por reciprocidad). El profesional interviniente, buscará que él o los involucrados sean protagonistas reales en la construcción de las alternativas y que se comprometan concretamente en su realización.
El acuerdo quedará registrado en un libro de compromiso, con la firma de las personas intervinientes y su concreción será monitoreada y supervisada por el profesional que medió en el caso.
De no haber intervenido el director, este deberá notificarse de las acciones realizadas y de ser necesario, (atento a la gravedad del hecho, reincidencia, consecuencias, etc.) se informará por escrito a la familia y se sugerirá o exigirá su acercamiento personal a la institución como parte comprometida del acuerdo.
Así mismo, el tipo de falta puede exigir la intervención del CIC, como órgano asesor, para ayudar a la dirección de la escuela a determinar la sanción.
Como medida extrema, y atento a las trayectorias recorridas con los alumnos, se prevé la no re matriculación para el ciclo lectivo siguiente.

Se expresan a continuación de modo explícito, la gradualidad de las sanciones ante las faltas cometidas, dada su reincidencia o gravedad, luego de haber puesto en juego las intervenciones pautadas en el apartado Sanciones:

  • Apercibimiento escrito, con requerimiento de notificación de parte del alumno y sus padres. (hasta tres apercibimientos, por el mismo o diferentes motivos)
  • Citación de los padres para conversar con el preceptor referente, labrando acta en libro de acuerdos.
  • Apercibimiento escrito, con requerimiento de notificación de parte del alumno y sus padres. (hasta tres apercibimientos, por el mismo o diferentes motivos)
  • Citación de los padres para conversar con el director del Establecimiento, labrando acta en libro de acuerdos y clarificando próximas acciones de repetirse o no revertirse las conductas.
  • Suspensión de las actividades escolares hasta 3 días según la gravedad o la trayectoria recorrida.

Cabe señalar que el recorrido de las anteriores instancias, no pretende significar una simple sumatoria de pasos o etapas en la trayectoria de los alumnos; trayectoria que da inicio al momento de ingresar a la institución en acuerdo (el alumno y la familia) con el proyecto, el ideario y los AIC del colegio. Ante las situaciones de conflicto, en sentido holístico, se buscará atender, durante todo el proceso, a los diferentes aspectos: personales, familiares, grupales, institucionales, recurriendo de ser necesario, a profesionales externos (equipos de orientación distritales de la rama de psicología y/o profesionales que atienda a los involucrados), a fin de analizar la implicancia y proyección de cada variable; la idea es trabajar conjuntamente en estrategias y acciones en beneficio del crecimiento del alumno y de su mejor inserción grupal, sin perder de vista la situación general (áulica e institucional).

Respetar y promover los derechos; instalar el diálogo como medio de resolución de conflictos; usar mecanismos de integración y reparación; partir de una idea positiva de los que se intenta lograr con el trabajo escolar; creas diversas instancias para trabajar participativamente las situaciones de conflicto…son algunas de las ideas guías que sostienen y robustecen los recorridos transitados con los alumnos.

Al no evidenciarse cambios positivos en el accionar del alumno, habiendo transitado con él toda una trayectoria de acciones y acuerdos, quiebres y rupturas en la convivencia, lleva a pensar en la construcción de nuevos escenarios que, tomando todo lo realizado por esta institución, posibilite entre otras cosas, el reposicionamiento del joven y su avance.

Consejo Institucional de Convivencia

El Consejo Institucional de Convivencia, funcionará como instancia de análisis, evaluación y deliberación, ofreciendo asesoramiento al equipo directivo ante situaciones de conflicto y/o su prevención.
Será conformado según lo indica la resolución específica y estará constituido en nuestra escuela por:

  • Director.
  • 2 (dos) representantes docentes (en lo posible uno de ellos un preceptor)
  • 2 (dos) representantes alumnos (uno de 3° año, representante de los primeros tres años; y uno de 6°, representante de los últimos tres años.)
  • Representante Legal (quedará abierta su participación al momento que lo considere)
    Con una periodicidad de dos meses el consejo sesionará, siguiendo el cronograma establecido una vez realizadas las elecciones pertinentes, el cual responderá a distintos días y horarios, a fin de no afectar sistemáticamente a las mismas cargas horarias de los participantes. Puede ser convocado, también ante una situación emergente, en cualquier momento del año.

El CIC sesionará para:

  • Reflexionar y dialogar acerca de la aplicación del AIC.
  • Tomar conocimiento de los acuerdos establecidos a partir de las faltas cometidas (lectura del libro de acuerdos)
  • Considerar la reformulación del AIC.
  • Analizar, recrear y crear situaciones favorables a la unión institucional.
  • Pensar alternativas viables para circunstancias que dañen las relaciones de convivencia.
  • Asesorar o recomendar al equipo directivo decisiones a tomar frente a faltas cometidas respecto del AIC.

Revisión y Ajustes

El AIC, será motivo de permanente monitoreo en el propio desarrollo curricular y específicamente será evaluado en la última sesión del año del CIC, previa aplicación de un instrumento con ese objetivo, destinado a la totalidad de la comunidad o a una muestra representativa de ella.

Proceso de Reformulación y Apropiación

Resulta necesario mencionar, que la escuela Secundaria Monseñor Rasore, desde los últimos meses del ciclo lectivo 2012 hasta la fecha, ha transitado por una serie de cambios, fundamentalmente en lo que hace a su gestión, dirección y configuración.

Al iniciar el año 2013, cambió la Dirección, antes ya se había dado un cambio en la Gestión y a comienzo de 2014, se estableció un nuevo cambio, con la creación del turno tarde, (originariamente el colegio funcionaba sólo en el turno mañana, actualmente funciona el turno mañana con seis secciones y el turno tarde con cuatro), con la consecuente ampliación de la matrícula y el cuerpo docente.

El año 2013 fue tiempo de trabajar institucionalmente en la reformulación de los AIC, el 2014 es tiempo de orientar la convivencia institucional en el marco de estos Acuerdos.
Presentar, explicar, reflexionar, debatir, hacer comprender el sentido que tienen para todos los integrantes del Colegio, se convierte en una estrategia fundamental para ayudar a consolidarnos como Comunidad.

Reafirmamos el desafío de seguir trabajando en el mejoramiento de este instrumento, seguros de que beneficiará, desde el hacer cotidiano, a la institución toda y sus objetivos.